La Promesa de la Juventud Indígena

Publicado en Gobernanza hace 5 años, 3 meses

La Promesa de la Juventud Indígena

Este artículo fue publicado originalmente en Octubre de 2012 en la serie "The Rise of the Fourth World" del Centro para la Innovación en Gobernanza. Acceso al artículo original.

Las políticas sociales canadienses dirigidas a los Pueblos Indígenas (Primeras Naciones, Metis e Inuit) han sido en gran parte desarrolladas fuera de un marco histórico-cultural, entregando amplia evidencia del rol de las políticas como mecanismos de control social centralizados. Poca atención ha sido entregada a las culturas específicas de las comunidades Indígenas en el diseño y la administración de las políticas que han sido implementadas en Canadá. Los Pueblos Indígenas han sido históricamente definidos colectivamente en las políticas federales como "el Problema Indígena", en lugar de ser reconocidos y referidos como pueblos soberanos con culturas diferentes, como habría sido de esperarse.

Los Pueblos Indígenas han sobrevivido a dificultades formidables. Sus poblaciones fueron diezmadas por la introducción de enfermades del viejo mundo como la viruela, el tifus y la influenza. La población Indígena, debilitada demográficamente y políticamente marginada, fue posteriormente afectada por la política social nacional. El gobierno introdujo una serie de medidas políticas y administrativas diseñadas a minar la sobrevivencia cultural Indígena, incluyendo la criminalización de prácticas espirituales y culturales, relocalizaciones forzadas, la implementación de políticas de asimilación que interfirieron con la gobernanza local, y formas punitivas de exoneración (implicando la pérdida de la posición oficial de status Indian).

En 1867, a través de la British North American Act se le entregó por parte de la Corona Británica a emergente naciónd e Canadá la jurisdicción sobre los pueblos Indígenas y sus territorios . El Departamento de Asuntos Indígenas, por varias décadas una unidad administrativa comparativamente pequeña y marginal, gestionó todos los asuntos de los status Indian (Primeras Naciones) y sus comunidades. En la década de 1880, el Departamento ya había lanzado políticas de asimilación. La política de escuelas residenciales fue establecida en esa década — una de estrategias de asimilación más atroces — con un foco en la educación y el entrenamiento de los niños de las Primeras Naciones. Algunas estimaciones establecen que cerca de un cuarto de los niños fallecieron en estas escuelas. En los años que siguieron a la implementación de las escuelas residenciales adicionales políticas de asimilación fueron creadas. Estas políticas atacaron ceremonias culturales y espirituales importantes, tales como el Potlatch (1884) y la Danza del Sol (1886). Documentos gubernamentales dejan en evidencia que el objetivo de esta visión asimilativa era remover y reemplazar las prácticas culturales y la identidad Indígena. Se cita frecuentemente a Duncan Campbell Scott, delegado de la Superintendencia de Asuntos Indígena durante el periodo de 1913-1932, quien escribió:

"Quiero deshacerme del problema Indígena... Nuestro objetivo es el de continuar hasta que no haya ningún Indígena en Canadá que no haya sido absorbido en el cuerpo político y ya no haya una cuesión Indígena, y no haya un Departamento Indígena, esta es la finalidad de la ley" (Campbell Scott, 1920).

De acuerdo al principal historiador canadiense del políticas Indígenas gubernamentales, J.R. Miller, el gobierno canadiense cometió "infanticidio legalizado y políticamente fomentado". Los Pueblos Indígenas vieron sus culturas, comunidades, familias e individuos sometidos a un implacable y "vicioso ataque asimilativo" (Miller, 2004, pp. 102 & 251). Varias décadas tuvieron que pasar antes de que el Gobierno de Canadá se diera cuenta y reconociera que estas políticas eran fundamentalmente erróneas y altamente destructivas para los Pueblos Indígenas y sus culturas.

Las disculpas dadas por los gobiernos de Australia y Canadá en Febrero y Junio del 2008, respectivamente, son importantes reconocimientos políticos y sociales al sufrimiento y al mal actuar de los estados. También representan un despertar político y moral a los devastadores efectos a largo plazo de la interferencia cultural a través de las políticas estatales centralizadas. Posterior a la disculpa del Primer Ministro de Australia, el Primer Ministro de Canadá pidió perdón por el sistema de escuelas residenciales Indígenas, reconociendo el error y el daño que esta política asimilativa generó al separar a 150.000 niños muy jóvenes de sus padres, familias, comunidades y cultural, llevados a 132 escuelas financiadas por el gobierno y manejadas por iglesias. La disculpa confirma la naturaleza política e institucionalizada del ataque hacia la infancia Indígena, sus familias, comunidades y Naciones. El Primer MInistro Harper declara que los dos objetivos principales del systema de Escuelas Residenciales Indígenas fueron el de "remover y aislar a los niños y niñas de las influencias de sus hogares, familias, tradiciones y culturas... de matar al Indígena dentro del niño" y el de "asimilarlos a la cultura dominante" (2008).

Hoy hay más de un millón de Indígenas en Canadá, representando un 3.8% de la población total, compuestos de tres grupos diferentes: las Primeras Naciones, los Metis, y los Inuit. Estas estadísticas, sin embargo, no representan la importancia y visibilidad de los Pueblos Indígenas y lo esencial que es su presencia en el paisaje socio-político de Canadá. Mientras que el grupo más numeroso de Pueblos Indígenas reside en las zonas más densamente pobladas de Ontario, donde sólo representan un 2% de la población total, es importante destacar que los Pueblos Indígenas representan un 25-85% de la población de los tres territorios norteños del país. Por ejemplo, 85% de la población de Nunavut es indígena; así como 50% de la población de los Territorios del Noroeste y 25% del Yukón. Quince porciento de las poblaciones provinciales de Manitoba y Saskatchewan son también Primeras Naciones. En todo el Norte provincial, los Pueblos Indígenas son parte dominante de múltiples comunidades y mucho de la población norteña. Las Primeras Naciones de Canadá son, entonces, un aspecto visible e importante de comunidades canadienses con un rol fundamental en el futuro del país.

La juventud Indígena ha emergido como una voz fundamental en el futuro de los Pueblos Indígenas en Canadá. Hay una necesidad urgente de involucrarlos en las políticas sociales y temas de gobernanza que lo afectan; y de conectar a la juventud Indígena canadiense con sus contrapartes alrededor del mundo. La población Indígena canadiense está creciendo de una manera significativamente más acelerada que la población general, con un incremento de más del 50% desde el censo poblacional de 1996. Es importante destacar que más de la mitad de la población Indígena del país es menor de 25 años. Estos son tiempos emocionantes e importantes para los canadienses Indígenas. Las disculpas nacionales a los Pueblos Indígenas y documentos de acuerdos internacionales como DNUDPI, un marco legal internacional, un marco legal internacional, emergiendo para las poblaciones Indígenas. Será responsabilidad de los emergentes jóvenes indígenas en las próximas décadas el evaluar las políticas sociales y retroalimentar las prácticas de gobernanza global. La situación canadiense es un reflejo de la situación de los Pueblos Indígenas en todo el mundo. Es, entonces, un desafío global el educar a todos y todas sobre la historia de la relación entre Indígenas y nuevos colonos, para asegurar así que éstos tienen los recursos y autoridades para hacer frente a sus desafíos personales y colectivos, y así entender la naturaleza global de los desafíos y oportunidades que emergen del desarrollo de los derechos Indígenas y la globalización Indígena.